martes, 5 de enero de 2010

Refranero, refranero...


Muchas son las veces en las que se ha hablado acerca de la gran riqueza del refranero español. Pese a ser este un hecho indudable, siempre consideré que la mayoría de los refranes tenían una naturaleza un tanto anticuada —incluso, en algunas ocasiones, con tintes adoctrinadores—.

El refrán con el que he comenzado este nuevo año puede, en realidad, no tratarse de un refrán como tal, sino al uso. «El que se enfada dos trabajos tiene: enfadarse y desenfadarse».

Dicho razonamiento parece una tontería, ya que utiliza una lógica bien sencilla, pero esconde un trasfondo bastante inteligente.
¿Sirve de algo enfadarse, pasar un mal rato e incluso perder el sueño por un enfrentamiento con alguien? ¿Va a afectar de alguna manera positiva tu enfado sobre la situación en cuestión? O, por el contrario, ¿va a suponer un desgaste innecesario?

En muchas ocasiones tal vez sea mejor contar hasta diez, tragarse el orgullo y dejarlo pasar. No enfadarse por tonterías y, haciendo caso de nuestro sabio refranero popular, «aquí paz y después gloria».

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