jueves, 10 de diciembre de 2009

Girasoles



Después de escribir tres páginas sobre Van Gogh para el trabajo semanal de TIC —Técnicas de Interpretación Consecutiva para los menos enterados— me he visto suficientemente inspirada para inaugurar este blog o bitácora.

Contrariamente a la imagen que todos tenemos, Vincent van Gogh no fue un genio loco, sino que fue un artista tremendamente concienzudo y trabajador. Paradójicamente, como en la mayoría de estos casos, apenas recibió reconocimiento en vida pese a su gran producción y dedicación al arte. Sin embargo, consiguió algo mucho más importante que el elogio de sus coetáneos y fue la ejemplar relación con su hermano, Theo —como hija única que soy siempre he tenido idealizada la relación entre hermanos—. Tal vez sea este el motivo por el cual me ha conmovido la relación de los Van Gogh, unidos durante 18 años a través de su correspondencia, en la que Vincent acompañaba sus historias con pequeños dibujos para que su hermano Theo pudiese visualizar lo que el pintor estaba describiendo. Theo, a su vez, ayudó económicamente al pintor hasta la muerte de éste. Quizá me conmovió también imaginarme a Vincent van Gogh en un trigal al sur de Francia con una carta en el bolsillo para su hermano, que nunca fue capaz de enviar, poco antes de dispararse en el pecho.

Van Gogh debía de ser una de esas personas demasiado especiales para este mundo. Una persona única y extraordinaria, tremendamente inteligente y sensible, que no podía más que asistir estoicamente a su decadencia y que, finalmente, no tuvo más remedio que aceptar su fatal destino.
Tal y como dijo al contemplar el retrato, de la imagen superior, que Gauguin le había pintado «certainly me, but me gone mad

Quizá sea eso, nos volvemos locos pero no nos damos cuenta hasta que vemos nuestra imagen proyectada por otra persona. Necesitamos vernos a través de los ojos de otro para determinar nuestro estado y nuestra condición. Seguramente, aunque nos viésemos de esa manera, no seríamos capaces de admitir lo que Van Gogh asumió con toda naturalidad: «certainly me, but me gone mad.»

¿Y acaso no estamos todos locos?

4 comentarios:

  1. Mira qué bien, una entrada cultural. Está muy bien para culturizarnos también a los demás. Con respecto a la reflexión de la locura, te recomiendo mucho mucho que veas la peli Alguien voló sobre el nido del cuco (a ser posible en VO), porque en esa película acaban cometiendo más locuras los cuerdos que los locos...

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  2. Isa, me ha conmovido por la sencillez y profundidad tu artículo sobre Vaqn Gogh con el que estrenas tu blog.Aquí tienes un rendido admirador porque, a pesar de tu juventud,tu tambien piensas que el trabajo duro está detrás de todos los artistas. "El principio es la mitad de todo" (esto hay que ponerlo en griego). M.

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